Ensayo sobre la Lucidez
"Ensayo sobre la Lucidez", el libro de José Saramago, es la radiografía de un estado corrupto y omnipotente que se sirve del maquillaje multipartidista y electoral para desarrollar impunemente su modus operando dictatorial. No es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. La democracia es una ficción.Al leerlo no se tarda en descubrir que Ensayo sobre la Lucidez es un verdadero alegato contra una democracia que su autor considera herida de muerte. La asfixia del sistema hace del voto en blanco el único mecanismo popular capaz de articularse en señal de protesta. Y ésta se haría por el deseo de que haya otro partido, o por considerar que lo que se tiene ya no sirve.
Un breve repaso lo demuestra: las elecciones en Perú, donde el voto en blanco fue el protagonista. En Francia, incluso, existe un partido que reclama este voto. Los Países Bajos tampoco son la excepción. Las jornadas electorales en Argentina tampoco salieron inmune al fenómeno. El caso más reciente e importante fue el de España, donde hubo más de 600 mil personas que votaron en blanco.
He seleccionado algunos comentarios de Saramago relativos a Ensayo sobre la Lucidez:
Saramago: "No he escrito un libro en el que se defiende y se llame a ejercer el voto en blanco. Solamente planteo que debemos prepararnos porque eso puede suceder algún día".
Saramago: "Son algunos ejemplos. Resulta imposible cerrar los ojos e ignorar lo que está sucediendo. El voto en blanco es más que una realidad. Es la forma en que una gran masa de ciudadanos está expresando su descontento frente al sistema político que tiene. Mi libro no pretende hacerle propaganda a esta expresión, pero se trata de una opción plenamente democrática que tienen los pueblos para liberarse de sus políticos".
Saramago: "El poder real está en otro lado. Fundamentalmente en el poder económico, que como todos sabemos no es democrático. La cuestión fundamental en el poder es saber quién lo tiene, cómo llegó a él y para qué o para quiénes lo usa".
Saramago: "Los gobiernos que nosotros elegimos no son más que los comisarios políticos del poder económico y financiero. ¿Qué hacemos nosotros, los ciudadanos? Hay una elección, quitamos a un gobierno y dejamos que otro asuma. Final: no cambia nada, porque al poder real no llegamos. El problema es que yo no tengo voto en la vida de las multinacionales. Y las multinacionales tampoco se presentan a las elecciones. Sería divertido, eso sí. Imagínese a Coca-Cola o Microsoft haciendo campaña. Diciendo ¡miren, señores, les presentamos a nuestros candidatos! Pero no lo hacen porque no lo necesitan".
Saramago: "El sistema democrático no tiene instrumentos de control que permitan evitar la lista de los abusos del poder económico. Como en la vieja historia del rey que va desnudo, la democracia va desnuda, está enferma". Saramago insta a que los ciudadanos exijan a los políticos que digan la verdad. "El Fondo Monetario Internacional manipula la democracia".
Saramago: "La movilidad social y el empleo precario. No ha sido la decisión de un gobierno de un determinado país, que las personas no tengan un empleo permanente, un trabajo para toda la vida, sino del poder económico que está por encima de todo, y que condena a millones y millones de personas a morirse de hambre. La hipocresía y la mentira se convirtieron en instrumentos políticos de una eficacia tremenda y esto no puede ser así. Existe sí una democracia formal, pero ¿dónde está la democracia social, la democracia cultural?"
Saramago: "Me asusta la facilidad con que los medios transmiten lo que dice el gobierno. Los periodistas son trabajadores, viven de una empresa, esa empresa tiene propietarios y es muy difícil, en ese caso, saber dónde está la objetividad. Hice declaraciones sobre Pinochet, para un diario, y las opiniones salieron truncadas, en el futuro alguien consultará la hemeroteca para saber la opinión de Saramago y el lector no tendrá la información. Lo que más me molesta es el camaleonismo de los periodistas. Es muy difícil mantener la libertad, sólo algunos están dispuestos a aceptar las consecuencias".
Saramago: "La educación es una cosa, la instrucción es otra. La educación es responsabilidad de la familia, pero la familia esta viviendo una crisis tremenda. La otra gran educadora sería la sociedad, pero mientras no controlemos el poder económico, estamos en manos de gente a la que no le importa lo que tenga que ver con los seres humanos".
Saramago: "Hace falta una mayor conciencia ciudadana activa y organización social para defenderse. Nos han mentido en los últimos años y nos siguen mintiendo. Las marchas, como las multitudinarias contra la guerra de Irak, no son suficientes porque una vez concluidas la gente se va a la casa".
Saramago propone una reflexión sobre el futuro de la humanidad. "Yo no creo en la identidad de un pueblo determinado. Creo en generaciones capaces de soñar, capaces de inventar, capaces de cambiar".


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