jueves, noviembre 17, 2005

Los fariseísmos de mi país

El verano pasado, durante un viaje oficial, nuestro Presidente fue a consolidar los lazos comerciales y culturales con China; y por algún despiste que no llego a comprender, se le olvidó recodarles a sus dirigentes que estaban violando derechos humanos fundamentales. El Presi, bien rodeado de empresarios españoles - los buenos-, firmó varios acuerdos comerciales. Durante su visita abogó sin reservas por el levantamiento del embargo de armas a ese país, por considerarlo anacrónico. ¡Tela marinera!

¡Qué poca memoria tenemos los españolitos! Se nos ha olvidado lo que Amnistía Internacional incansablemente no deja de reiterar:

”China es uno de los países donde se producen mayores violaciones de derechos humanos y se vulneran tratados internacionales, con ejecuciones, torturas y malos tratos, detenciones arbitrarias, desalojos forzados, restricciones a la libertad de expresión y otros graves abusos”.

Decenas de miles de personas continúan siendo detenidas o encarceladas y corren un riesgo serio de sufrir tortura o malos tratos cada año. Miles de personas son condenadas a muerte o ejecutadas, muchas de ellas tras juicios sin las debidas garantías. Han aumentado las protestas públicas contra los desalojos forzados y la incautación de tierras sin una indemnización adecuada.

La organización ha recordado que se siguen recibiendo informes sobre violaciones graves de derechos humanos contra mujeres y niñas a consecuencia de la aplicación de la política de planificación familiar, violaciones que incluyen esterilizaciones y abortos forzados

Parece ser que, estos hechos, contradicen otros pronunciamientos públicos de las autoridades españolas en los que hacen alarde de su compromiso en la defensa de los derechos humanos.

Cuando existen ingentes cantidades de dinero por medio, y nos podemos seguir forrando… ni derechos humanos, ni moralidad, ni nada de nada. Viva la demagogia y la charlatanería barata.