viernes, noviembre 25, 2005

Dependo de los subdesarrollados

Hemos alcanzado los 6.300 millones de habitantes. ¿Hasta cuando van a seguir mintiendo, y esgrimiendo la posibilidad que todos los habitantes de nuestro planeta podrán alcanzar algún día, el mismo nivel del llamado desarrollo y bienestar que tenemos los habitantes de los países desarrollados? ¿Acaso existen recursos para todos? ¿Nos hacen creer en la falacia?

¿No es verdad que para que el 20% de la población mundial podamos seguir viviendo con este nivel de consumismo y dilapidación de los recursos naturales, será necesario que el otro 80% siga viviendo en las condiciones de pobreza actual? ¿Cómo robarles si no?

¿Quién va a evitar el consumo irracional y casi compulsivo con el señuelo de que cuanto más tengamos y más consumamos seremos más felices y nos acercaremos más a los patrones y conceptos de vida que nos imponen los poderosos que gobiernan la tierra?

¿A quién le importa que estemos destruyendo el medio ambiente y la supervivencia del planeta?

Nos peleamos por sufrir una dependencia casi obsesiva de los bienes de consumo, que sirven de estímulo externo para compensar nuestra carencia interna, buscando en ellos un símbolo de posición social. A través de los medios de comunicación nos adoctrinan como a becerros: poder, seguridad, fortuna, bienestar, distinción y cultura. Esta imitación aboca a la perdida de nuestros gustos y preferencias, subordinando nuestra identidad a los valores de unos pocos privilegiados.
¿Por qué ese afán de diferenciarse de los demás? ¿Por qué esa exclusividad?

Esta situación, esta llevando al sobreendeudamiento; gastamos por encima de nuestros ingresos y con ello nos convertimos en rehenes del sistema.

Estoy orgulloso.