El viaje
A la diosa Justicia se la representaba con una cinta tapándola los ojos, una balanza y una espada, queriendo significar la equidad de quien no ve y juzga exclusivamente en base a razones objetivas, con equilibrio y justeza, de ahí la balanza; con firmeza y autoridad, de ahí la espada. Sin embargo hoy día, sin perder los atributos escenográficos, la diosa Justicia se ha convertido en una ramera que ve, seduce y cobra.
"La nada es ese vacío que queda cuando los hombres pierden su capacidad de soñar, y un hombre sin sueños, es fácil de controlar".
Del film, La historia Interminable.
En diversos foros de conversación, irrita desaforadamente que los individuos intenten adoptar una actitud crítica contra el sistema que nos sustenta. Y entiendo por actitud crítica, la aportación constructiva basada en una estable argumentación; no crítica que se sostiene en vaguedades provenientes de la desazón y la indolencia. La ofensa a nuestro evolutivo y excelso sistema de bienestar es aceptada con manifiesta reacción injustificada, aludiendo en la mayoría de los casos a la precariedad que existen en otros países: ¿te gustaría vivir como los senegaleses? ¿Y como los afganos? ¡Estamos mejor que queremos! ¡Como aquí no se vive en ningún lugar!
Estas proclamas demagógicas se desvían de los objetivos que se persiguen. Si estamos en una sociedad de bienestar, donde el progreso y la evolución abocan a una vida donde abundan las satisfacciones:
- ¿Por qué hay que trabajar cada vez más en condiciones precarias para poder comprarse una vivienda?
- ¿Por qué hacen falta dos sueldos y un préstamo de 3 décadas para poder pagarse una vivienda digna, cuando hace 20 años, con un sueldo era suficiente?
- ¿Por qué es necesario dedicar más horas al trabajo que las estipuladas por la normativa en aras de un superávit productivo?
- ¿Por qué se consiente el sobreendeudamiento, gastar por encima de sus propios ingresos, convirtiéndonos en rehenes del sistema?
- Si estamos evolucionando, ¿por qué la vida de los coches, electrodomésticos y otros aparatos es cada vez más efímera? ¿Y por qué se manipulan las fechas de caducidad de los productos?
- ¿Por qué las estructuras familiares se están rompiendo exponencialmente?
- ¿Por qué la gente cada vez está más sola?
- ¿Por qué los ancianos, que pueden ser nuestros padres, no disponen del dinero suficiente para pagarse una plaza en un asilo, y son condenados a morir en la soledad?
- ¿Por qué en esta sociedad avanzada la población no vive de una forma sana? Enfermedades derivadas de la adicción al consumo alimenticio, drogas, estrés, etc., revelan un estilo de vida poco avanzado.
- ¿Por qué se disparan las estadísticas en cuanto al número de individuos que necesitan atención psicológica?
- ¿Por qué se aceleran los índices de posesión de armas, de violencia y de delincuencia? ¿Y las cifras de población en las cárceles?
- ¿Por qué aumenta el grado de miedo en la ciudadanía?
- ¿Por qué se triplica el número de los cuerpos de seguridad, y por ende los guardias privados por habitante? ¿Y el excesivo de gasto militar de nuestro estado?
- ¿Por qué el consumidor, ciudadano de a pie, el que mantiene todo este crisol de felicidad, pierde cada vez más poder frente a las sanguijuelas multinacionales?
- ¿Por qué es inviable la sostenibilidad de la economía, y el esfuerzo por su consecución, sea en detrimento de los recursos naturales y el medio ambiente de los países subdesarrollados?
- ¿Por qué esa dilapidación de la energía? ¿Y la contaminación desmedida?
- ¿Por qué carecemos de la libertad y el poder de decidir sobre la vida y muerte de la mayoría de la población mundial?
- ¿Por qué razón proliferan alarmantemente las desigualdades, propiciando ingentes diferencias entre la clase dirigente y la clase proletaria?
- ¿Por qué cada vez tenemos menos tiempo que dedicar al espíritu? ¿Y menos tiempo que brindar a lo que verdaderamente es importante?
¿Evolución o involución?
Vivimos en una dictadura perfecta que ni siquiera podemos criticar. Somos gregarios que viven en un mundo ficticio bajo un estado de adicción constante, obnubilados por los medios de diversión que nos absorben durante horas. El mensaje es preciso y directo: cuanto más tengamos y más consumamos, más felices seremos, acercándonos más a los patrones y concepciones de vida que nos imponen los gobernadores de la tierra.
La defensa airada de este sistema y el silencio cobarde que adoptamos, se debe a que el individuo no se pregunta sobre su propio estilo de vida, poniendo en entredicho la noción de que tener más conlleva a ser más feliz y disfrutar de una mayor calidad de vida.
JVR.
[(Juan 9.24-25)]
Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo.
Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo agarraban a palos. Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas. Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos. La primera cosa que hizo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron.
Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera. Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato.
Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente, el último de los veteranos fue sustituido. Los científicos quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos que, aun cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las bananas. Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería: "No sé, las cosas siempre se han hecho así, aquí..."
Nos podemos preguntar: ¿a qué paradigma social respondemos y por qué estamos haciendo las cosas de una manera, si a lo mejor las podemos hacer de otra?
Sugerencias:
- Educación dentro de un marco machista…
- Religión, cree y te salvarás…
- Estudiar para que el sistema te proporcione un empleo…
- Conseguir un trabajo cuya actividad no guarda relación con los conocimientos adquiridos…
- Precariedad laboral, estrés, horas extras, competitividad, soy un trepa, pisar cuellos…
- Miedo, miedo, miedo, soy un cobarde -
- Doble pensar, soy un hipócrita…
- Individualismo, egoísmo, consumismo exacerbado, primacía estética…
- Manipulación, control de pensamiento, dogmatismo: ignorante es mi nombre…
- Miedo, miedo, miedo, soy un cobarde -
- Impulso enfermizo para hipotecarse; casa, la mejor…
- Matrimonio, sumisión, rutina, nos amamos…
- Hijos: es lo mejor que me ha pasado en la vida…
- Monovolumen, mi coche es mejor que el tuyo…
- Tres horas de arduo traslado al trabajo, manadas…
- Miedo, miedo, miedo, soy un cobarde -
- Doce horas fuera de casa, resignación…
- Dinero, dinero, dinero…
- Comida basura…
- Domingo, Misa, ¡Dios perdona mis pecados!: el lunes, peor que Satanás…
- Ocho días libres al mes, dos de ellos en coche, tráfico, tráfico, tráfico…
- Sábado y domingo: templos de ocio, visita padres de ella, visita padres de él...
- Miedo, miedo, miedo, soy un cobarde -
- Un mes de vacaciones, agosto…
- Cuarenta años trabajando en el mismo lugar…
- Ciudad, ciudad, ciudad, toda la vida la misma ciudad…
- Miedo, miedo, miedo, soy un cobarde –
- Involución
- Soñar es una utopía…
- Y llega la vejez: arrepentimiento, he vendido mi vida…
- Alienación + enajenación = ¡vivo en perpetua esclavitud! Pero una cosa es cierta, SOY FELIZ.
¡Así es la vida! ¿NO? El objetivo: que el modelo sea adoptado por el mayor número de individuos. Esto proporcionará un modelo aceptado y válido.
El individuo que quiera atrapar las bananas, a golpes con él, no encaja. Los golpes son sustituidos por el descrédito social, que aboca al aislamiento: es una raro, es un loco, pobre infeliz, qué amargado, mira el pesimista, el frustrado, nos tiene envidia, no es inteligente, inadaptado, es un insociable, no tiene visión, está solo…
¿Y POR QUÉ? "No sé, las cosas siempre se han hecho así, aquí..."
Dedicado a Davizote.
Novela publicada en 1953 por Ray Bradbury. El título Fahrenheit 451 hace referencia a la temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde.
La conciencia de los individuos de la sociedad del bienestar es feliz, satisfecha, cree que todo está bien y le agrada ver que el Estado satisface sus necesidades. Vive en conformismo, sin remordimientos. Hay guerras en la periferia, donde se mata y se tortura, pero en la metrópoli todo es felicidad. Las sociedades opulentas absorben toda contradicción. Marcuse se fija especialmente en el lenguaje que usa esta sociedad, un lenguaje basado en clichés (“libre empresa”, “construcción socialista”, etc.), estereotipado, funcionalista, que impide pensar las cosas. Así sucede en las formas actuales de neoliberalismo y neoconservadurismo. Ya no hay pensamiento con carga ontológica y universal.
Las sociedades modernas me repelen por partida doble. Por una parte, han convertido a los hombres – una especie en la que cada individuo, según todas las filosofías y religiones, es un ser único – en una masa homogénea; los modernos parecen todos salidos de una fábrica y no de una matriz. Por otra, ha hecho un solitario de cada uno de esos seres. Las democracias capitalistas no han creado la igualdad sino la uniformidad y han sustituido la fraternidad por la lucha permanente entre los individuos. Nos escandaliza el cinismo de los emperadores romanos que le daban al pueblo “pan y circo”, pero ¿qué es lo que hacen hoy la televisión y los llamados “ministerios de cultura”? Se creía que a medida que se ampliase la esfera privada y el individuo tuviese más tiempo libre para sí, aumentaría el culto a las artes, la lectura y la meditación. Hoy nos damos cuenta que el hombre no sabe qué hacer con su tiempo; se ha convertido en el esclavo de diversiones en general estúpidas y las horas que no dedica al lucro las consagra a un hedonismo fácil. No repruebo el gusto al placer; lamento la vulgaridad general.